La pandemia global del COVID-19 ha puesto en jaque a gobiernos y sistemas sanitarios de todo el mundo, además de obligar a confinarse a más de un tercio de la población mundial originando una crisis sin precedentes en el siglo XXI. Pero ¿qué vendrá después de esta crisis? Si bien no es posible dar una respuesta certera, quizá debemos pensar en aquellas lecciones que nos está dejando el coronavirus.

Si hay algo bueno que la crisis traerá consigo, deberá ser la oportunidad para reinventarse y para hacer las cosas de otra manera. Por ello, aquí dejamos 7 reflexiones sobre lo que deberíamos aprender luego de esta pandemia.

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¿Qué es lo bueno que nos dejará el coronavirus?

1. La ciencia importa

Si algo nos ha enseñado esta epidemia es que, para hacer frente a las adversidades, necesitamos a la ciencia. Es necesario invertir más tanto en ciencia básica como en ciencia aplicada, porque no sabemos si lo que estamos estudiando hoy puede ser la clave que nos ayude a resolver un reto del mañana.

2. El teletrabajo es posible

El teletrabajo parecía ser una modalidad de trabajo que apenas comenzaba a difundirse en nuestra cultura; sin embargo, durante esta crisis sanitaria muchas empresas se vieron obligadas a adoptar y a adaptar esta manera de trabajar.

Por la manera en que el trabajo sigue saliendo adelante, quizás en el futuro haya cada vez más empresas que permitan a sus empleados teletrabajar de forma ocasional o habitual, pues son notorias las ventajas que implica.

3. Ciudades más humanas

Quizá te haya ocurrido que antes del aislamiento, no habías cruzado más de una frase con tus vecinos, y que ahora, por una acción solidaria y de empatía has empezado a interesarte por la salud de todos en general, a charlar un rato todas las tardes desde nuestra ventana, a sabernos incluso nuestros nombres.

O quizá, por el contrario, te has dado cuenta de la verdadera personalidad de la gente y resulta que no es nada agradable. En cualquier caso, lo importante es darse la oportunidad y el tiempo de conocer a las personas sin juzgar y menos aún sin fundamentos. Tal vez un buen propósito para cuando salgamos de esta crisis sea recuperar esas redes de vecindad, empezar a ayudarnos unos a otros y hacer que nuestros barrios y ciudades sean un poco más amigables.

4. Démosle un respiro al planeta

No paran de circular vídeos y fotos de animales recuperando espacios perdidos que el hombre les había arrebatado. A consecuencia de las limitaciones de tráfico, la contaminación en las ciudades también ha descendido a niveles históricos, el tráfico aéreo ha caído en picado y también la contaminación y las emisiones de gases con efecto invernadero asociadas al mismo.

Sin embargo, todo esto no dejará de ser un hecho aislado si, cuando se levanten las restricciones, volvemos a esa antigua normalidad. La crisis del coronavirus no será nada en comparación con el desastre climático, y el planeta no para de enviarnos avisos: estamos llevando a la Tierra hasta su punto de no retorno, pero también estamos a tiempo de detenerlo.

5. Apoyemos a los negocios locales

Las pequeñas tiendas de barrio y los negocios familiares son grandes perjudicados en esta crisis. De hecho, muchos no podrán volver a abrir sus puertas y el sacrificio y esfuerzo de años se habrá quedado en saco roto. Ahora más que nunca es necesario apoyarles y acudir a esas pequeñas tiendas en cuanto puedan retomar la actividad.

Otra de las reflexiones que se hace estos días tiene que ver con la alimentación de proximidad: la globalización tiene muchos beneficios, pero el transporte de productos por todo el planeta, además de tener un coste ambiental muy elevado, aumenta el riesgo de propagar nuevas enfermedades rápidamente.

6. Cuidar a aquellos que nos cuidan

El personal sanitario está sufriendo en primera persona los embates de esta epidemia, y nos damos cuenta de que, al igual que pasa con la ciencia, es necesario acabar con la precariedad laboral de las personas que velan por nuestra salud y tener un sistema sanitario fuerte y capaz de responder a las emergencias.

Además, durante esta emergencia estamos viendo que hay trabajos esenciales y que no siempre están reconocidos: los cuidados. El cuidado de nuestros hijos, de las personas mayores, de las personas dependientes… nuestra sociedad no sería posible sin los cuidados, pero estos generalmente son invisibles.

7. Disfrutar de las pequeñas cosas

Se trata de la ya clásica frase “no sabíamos que éramos felices, hasta que…” En estos días, muchos de nosotros añoramos, simplemente, pequeños placeres como dar un paseo nocturno o disfrutar de una cerveza en una terraza con nuestros amigos y familiares.

Las cosas que más echamos en falta son sencillas, no necesitamos grandes viajes o comprar los últimos avances tecnológicos para sentirnos plenos. Si somos capaces de recordar esto cuando podamos volver a abrazar a nuestros seres queridos, es posible que después de la crisis consigamos ser un poco más felices que antes.

 

Con información de: Muy Interesante


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