Definido como el uso deliberado de la información de otra persona con el fin de obtener ganancias personales, por lo general económicas, el robo de identidad se ha convertido en uno de los delitos de mayor frecuencia de los últimos años.

Las dos caras de la tecnología

Debido al auge de la tecnología, principalmente en el ámbito cibernético, las herramientas y facilidades que ésta ofrece se han convertido en un arma de doble filo, pues son el medio ideal para los delitos de robo de datos.

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Y es que, por un lado, son muchas las ventajas que ofrece el internet, por ejemplo: realizar compras en tiendas en línea o pagar los diferentes servicios de los que somos usuarios sin necesidad de tener que acudir físicamente a los respectivos establecimientos.

En muchos otros casos, para realizar trámites o diligencias, las instituciones, empresas o compañías también han optado por brindar una alternativa de realizarlo a través de sus portales web. Es decir, ya no sólo es de manera personal.

Sin embargo, parece resultar peligroso que en ambos casos entregamos datos personales que nos son requeridos: en el primer ejemplo, datos bancarios; en el segundo, documentos que nos acreditan como las personas que decimos ser.

En este sentido, los delincuentes han ideado maneras de obtener esta anhelada información; es decir: cédula fiscal, documento nacional de identidad, fecha de nacimiento, detalles de tarjetas bancarias (crédito o débito), firma electrónica, contraseñas, perfiles de Facebook, y más.

¿Qué hacer para no ser vulnerable ante el robo de datos e identidad?

Tal y como el académico Garay expuso: “no hay alguien que no haya entregado datos vía internet o personal a una institución pública o privada para hacer algún trámite o servicio”.

No obstante, a pesar de que son las políticas públicas las que deben garantizar un óptimo tratamiento de la protección de datos personales y del derecho de privacidad de las personas, sin duda no está demás tomar precauciones con la serie de recomendaciones que a continuación enlistamos para ti:

  • Protege tus documentos y números de identificación:

    evita poseer o proporcionar duplicados de tus documentos más importantes, pero en caso de ser necesario, solicita que tus datos sean ocultos, y si requieres digitalizarnos, no olvides protegerlos con claves en tu computadora.

  • No descuides el buzón de tu domicilio:

    es lugar estratégico para los ladrones de identidad, pues saben que ahí hallarán información sobre ti que les servirá para aprovecharse y sacar ventaja. Para ello, en la medida de lo posible es recomendable que optes por recibir tu correspondencia de forma electrónica.

  • Cuídate de los fraudes más comunes:

    a veces los malhechores actúan de forma más directa aprovechándose de las emociones de alguien; por ejemplo: alarmarte por algún tipo de situación, señalando que te ayudarán si en ese momento haces lo que te indican. Así que piénsalo dos veces cada vez que alguien apele a tus emociones con el propósito de obtener tus datos personales.

  • Cuida tu seguridad en línea:

    utiliza claves complejas y diferentes para proteger cada una de tus cuentas en los sitios a los que accedes. Pero, además, presta especial atención al tipo de información que brindas o consultas cuando utilizas red wifi pública sin seguridad, ya que es muy vulnerable ante los “espías”.

  • Vigila tus cuentas bancarias:

    revisa con frecuencia el estado de tus cuentas y revisa que se encuentre acorde al manejo que le das única y exclusivamente tú.


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