Como sabemos, durante las últimas semanas, trabajadores y empresas, así como escuelas de distintos niveles educativos de todo el mundo, están reemplazando las reuniones de oficina y clases por reuniones virtuales en un intento por acatar las normas de distanciamiento social. Pero, cuando pasamos mucho tiempo interactuando con gente a través de la pantalla, se genera un cansancio o fatiga de manera particular. ¿Por qué?

Resulta que los humanos somos animales sociales: estamos entrenados para leer signos sociales como el lenguaje corporal, las emociones, los cambios en el contacto visual e incluso el olfato.

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Cuando estamos en medio de un videochat, esos signos están “efectivamente silenciados”. Al mismo tiempo, cosas como las distracciones del fondo, los ruidos de fondo e incluso los fondos digitales en cada una de las pantallas de los demás participantes ocupan una parte de nuestra atención.

En otras palabras, se requiere de un esfuerzo extra en la comunicación virtual.

Entonces, ¿cómo evitar el agotamiento producido por videollamadas?

Prueba solo con audio 

Volver a las llamadas telefónicas tradicionales o a llamadas con audio por apps de chat en algunas reuniones puede ser una forma de reducir inmediatamente parte de la carga cognitiva.

Esto se debe a que todos crecimos con teléfonos, por lo que estamos más en sintonía con las señales sociales y con los matices de la voz. Y or teléfono ya tenemos normas de conducta para cuando hablamos y para cuando hacemos una pausa y, dado que se ven involucrados menos sentidos, en realidad nos podemos concentrar más”.

Reunión-paseo

Puedes mejorar la situación girando tu teléfono y convirtiéndolo en una reunión-paseo. Estrategia muy preciada por el gigante tecnológico Atlassian, las reuniones-paseo son excelentes porque hacen pensar mejor.

Desactiva la vista propia

Si tienes que hacer sí o sí una videollamada, intenta desactivar tu propia imagen. Es ideal tener al menos un encuentro visual una vez al día, pero que una manera más suave de hacerlo es desactivando la vista propia.

Si no puedes hacerlo, por ejemplo, porque estás grabando un seminario web, intenta usar tu propia visión como si fuera un espejo. Estamos acostumbrados a vernos reflejados en el espejo, pero no mientras nos ven otras personas.

Planifica tus horarios 

Una forma muy fácil es planear que las reuniones terminen 10 o 15 minutos antes de una hora.

Si bien resulta tentador extenderla por una hora, si tienes reuniones de 50 minutos, permitirás que la gente tenga 10 minutos para tomarse un café, recargar energías y apartar su cara por un rato de la pantalla. 

No hagas varias tareas a la vez

Al trabajar desde casa, puede resultar tentador enviar rápidamente un mensaje de texto o responder un correo electrónico mientras estás en una reunión virtual.

Sin embargo, esto podría resultar excesivo, debido a que nuestros cerebros no están diseñados para concentrarse de esa manera y, por tanto, es mejor idea no hacerlo siempre que sea posible.


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