Un rasgo característico del ser humano es la inteligencia; sin embargo, hoy en día se distinguen diferentes tipos, una de ellas la inteligencia emocional con la cual somos capaces de percibir, manejar y expresar las emociones. Así es el proceso mental que define nuestro comportamiento ante alguna situación.

Desde luego, hay ocasiones en que dejamos fluir nuestro primer instinto, omitiendo pasos o simplemente ignoramos las alertas de nuestro cerebro, pero tanto la inteligencia como las emociones son algo en constante correlación, las podemos nutrir y hacer más fuertes.

X

Si quieres descubrir si poses las características de la inteligencia emocional, aquí te dejamos cuatro de ellas para que las identifiques y sepas si vas por el camino correcto o es necesario aplicar una introspección urgente.

 

  • Tomas consciencia de tus reacciones

Algo muy importante es poder identificar las reacciones que tomas ante las situaciones. Si sabes distinguir entre una reacción arrebatada y una tranquila, entonces es una buena señal.

¿Qué hacer para no arrepentirse de una mala reacción? Date el tiempo para considerar cada reacción y sus posibles pros y contras, así tomarás una mejor decisión.

  • Los problemas son oportunidades

Cada problema que se nos presenta requiere que podamos afrontarlos, sin embargo, una persona con gran inteligencia emocional sabrá que cada situación que represente un reto o un desafío es una oportunidad para mejorar.

No es malo sentir miedo por lo que pueda pasar si actúas de tal o cual manera, pero piensa que enfocarse en lo positivo pondrá frente a ti un mar de soluciones, pero si te dejas llevar por lo primero que cruce tu mente es posible que sólo veas problemas.

  • Conocer y controlar tus emociones

Quizá este punto es la clave de una buena inteligencia emocional, ya que no se trata de que no sientas enojo o tristeza, sino de evitar que eso te controle. Por el contrario, modificar las emociones para aprovechar nuestras habilidades es signo de una excelente inteligencia emocional.

  • Empatía

Fácil de decir, peor difícil de llevar a la práctica. Cuando estamos frente a un problema con familia, pareja o en el trabajo, lo último que harás será ponerte en el lugar de la otra persona y esto es un grave error.

Saber manejar nuestras emociones de acuerdo con el sentir de la otra persona es muy complejo, pero una vez que se logra es casi seguro que la comunicación y las relaciones sean exitosas.

¿Y, tú, cuántos de estos rasgos posees?


DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here