Cuando se trata de escribir un trabajo académico para la universidad, es importante tener en cuenta el tema que vamos a tratar y cómo vamos a estructurar el contenido. Como sabemos, los textos de este tipo suelen dividirse en tres partes: introducción, desarrollo y conclusión. Todas ellas importantes, pero no con la misma información, pues cada una cumple una función específica para dejar claro el tema. En este sentido, ninguna de ellas debe ser omitida, ni descuidada, y por eso, comenzaremos a detallar cómo redactar la introducción, así como sus principales características y su importancia en cualquier tipo de trabajo.

¿Qué es la introducción?

En primer lugar, la introducción de un texto es el primer contacto que el lector tiene con el tema que se va a abordar. El contenido expresado debe captar la atención, reflexivo y veraz, para invitar a la lectura. La introducción de cualquier trabajo académico nos permite mostrar las ideas y los temas que vamos a tratar de manera concisa y clara, mencionando en breves palabras los objetivos del trabajo y la metodología que utilizamos para realizarlo.

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¿Por dónde empezar?

Para elaborar una introducción adecuada, debemos hacernos las siguientes preguntas:

  • ¿Cuál es el tema?
  • ¿Por qué elaboramos este trabajo?
  • ¿Qué métodos fueron utilizados?
  • ¿Cuáles son sus limitaciones?

Desde luego, no es necesario que estas preguntas se respondan de manera explícita. Se trata solo de una guía para saber cómo redactar nuestra introducción. De hecho, es lo que cualquier lector espera encontrarse en esta parte del texto. Por otra parte, el enfoque de la introducción puede ser muy diverso y depende del tema que se trata en el trabajo y las limitaciones que presente.

No te olvides de leer y releer

A medida que se vaya preparando la introducción, es importante leerla y releerla, para identificar cuál es el mejor enfoque y tono. Hay que tener presente que el contenido de la misma debe poseer ciertas claves para la comprensión del trabajo, como la explicación sobre la obtención de los datos, el marco teórico y el objetivo del trabajo. Además, a medida que se avanza en el texto, se deben realizar todas las correcciones pertinentes.

Hay quienes consideran que la introducción de cualquier trabajo universitario funciona como una suerte de resumen de la tarea, por lo cual se recomienda redactarla luego de haber finalizado el trabajo de investigación, teniendo claro el proceso y las conclusiones.

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