Nuestro cerebro es uno de los órganos más complejos del cuerpo humano y del que aún queda mucho por descubrir; sin embargo, lo que sí se sabe es que para funcionar correctamente requiere que la sangre suministre oxígeno y glucosa.

De acuerdo con la Federación Mexicana de Diabetes, la glucosa “es una forma simple de azúcar que actúa como combustible para el organismo. También se le conoce como dextrosa. La glucosa se produce durante la digestión de los carbohidratos y llega a las células a través de la sangre”.

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Para tener una mejor idea de su importancia en nuestro cuerpo, especialmente en el cerebro, a continuación detallamos algunas de las razones por las que el cerebro la necesita:

1. La glucosa provee de energía al cerebro

Aunque el cerebro humano tenga un peso aproximado a 1.5 kilogramos y represente solo el 2% del peso total de nuestro cuerpo, resulta increíble la cantidad de energía que requiere para poder realizar de manera óptima las diversas funciones fisiológicas, razón por la que consume alrededor del 20% de la energía que se produce mediante la glucosa.

El cerebro consume 5.6 miligramos de glucosa por cada 100 g de tejido cerebral por minuto”, señala el Dr. Ramón de Cangas, miembro de la Academia Española de Nutrición Dietética.

Para poder imaginar la cantidad de glucosa que utiliza el cerebro: si una manzana contiene 25 g de carbohidratos, sería necesario consumir una manzana cada 4 horas en promedio para que el cerebro pueda contar con el suficiente suministro de glucosa.

2. El déficit de glucosa en el cerebro podría ser la causa de enfermedades neurodegenerativas

Un estudio de la Facultad de Medicina Lewis Katz en la Universidad de Temple, Filadelfia, Estados Unidos, señala que el déficit de glucosa sí podría ser la causa del deterioro cognitivo y, por ende, tendría relación con la pérdida de memoria en el Alzheimer, por ejemplo. De hecho, uno de los signos en su etapa temprana indican una clara reducción del metabolismo de la glucosa cerebral.

Además, otras enfermedades como la obesidad y la diabetes tipo 2 tienden a relacionarse con en el deterioro cognitivo y la progresión del Alzheimer: “la deficiencia de la glucosa y la menor sensibilidad a la insulina produce en el cerebro una serie de alteraciones que son muy similares al Alzheimer.”

3. La glucosa es la “alarma natural” del cuerpo humano

Ante una baja en los niveles de glucosa, el cerebro activa una serie de señales que percibimos con síntomas como: visión borrosa, irritabilidad, ansiedad, sudoración, somnolencia, debilidad, mareos, etcétera.

En otras palabras, el cerebro envía un SOS para solicitar que se corrija esa falta de glucosa ingiriendo los alimentos que la proporcionen.

4. Contar con buenos niveles de glucosa evita muerte neuronal

Si después de estas señales la baja de glucosa continúa, es muy posible que se den efectos mucho más graves, como convulsiones, desmayos o hasta provocar un coma. Cuando estos estados se prolongan, llevan a la muerte neuronal.

La causa más común por la que el cerebro se queda sin glucosa es un infarto cerebral. Cuando se forma un coágulo en la arteria cerebral media, por ejemplo, la persona afectada puede quedar incapacitada”, detalla la experta Lourdes Massieu del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM.

¿De dónde obtenemos la glucosa?

Por otro lado, es importante subrayar que lo que nuestro cerebro requiere es glucosa, no azúcar.

En este sentido, la diferencia es sustancial puesto que el azúcar no solo no es necesaria para el funcionamiento de nuestro organismo, sino que su consumo excesivo (como suele ser en la dieta del mexicano) es contraproducente para la salud.

Por el contrario, y como hemos dicho, nuestro organismo sí requiere de la glucosa, forma final de la digestión de todos los hidratos de carbono que ingerimos, los cuales comprenden una amplia gama de azúcares, almidones y fibra. Todos ellos, los encontramos en legumbres, vegetales, frutas, cereales integrales y tubérculos.

Por ejemplo, la razón por la que la OMS no estable un límite para consumir frutas enteras o verduras frescas es porque no hay pruebas de efectos negativos al consumirlos gracias a que se consumen con toda su fibra.

Sin embargo, cuando se consumen en forma de jugos, la historia es distinta puesto que la pulpa y la fibra se han eliminado durante el proceso de extracción, incluso se consideran tan dañinos como los refrescos por la cantidad de calorías vacías que aportan.


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