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¿Pueden los cerebros de las personas acostumbrarse a la soledad?

Según una reciente investigación, no todos los cerebros de las personas manejan la soledad derivada de la misma manera...

 ·  junio 20, 2024
¿Pueden los cerebros de las personas acostumbrarse a la soledad?

El aislamiento al que nos orilló esta pandemia, ha afectado a muchas personas en distintos sentidos. En este sentido, según una reciente investigación, no todos los cerebros de las personas manejan la soledad derivada de la misma manera.

El estudio publicado en Nature Communications incluso señala que la forma cerebral de estas personas es diferente. De hecho, desde hace tiempo se ha discutido cómo las situaciones de soledad pueden hacer que nuestro cerebro cambie y modifique nuestro comportamiento.

Pero esta nueva propuesta indica que, en algunos individuos, existen diferencias base que determinan el manejo de la soledad. En otras palabras, el cerebro no procesa de la misma forma esta situación ni los sentimientos relacionados. Por lo que, la forma de reaccionar a la soledad dependerá de la configuración inicial de nuestra mente.

Lo que le sucede al cerebro…

Esta conclusión surge a raíz de que los investigadores compararon las resonancias magnéticas y las autoevaluaciones de más de 38,701 voluntarios cuyos datos estaban presentes en el Biobanco del Reino Unido.

Los expertos se enfocaron no solo en la soledad física, sino en la emocional de los participantes, ya que se sabe que esta puede tener efectos en la cognición.

¿Qué hallaron? Identificaron lo que llamaron el ‘rasgo de la soledad’. Este básicamente reflejaba los aspectos emocionales negativos que se experimentan subjetivamente. Al final del estudio, fue posible notar que los cerebros de algunas personas manifestaban estos rasgos con más o menos fuerza al someterse a una situación de soledad.

¿Hay diferencia al enfrentar la soledad?

Para poder entender los procesos detrás de esta diferenciación, los investigadores se enfocaron en la red cerebral encargada de procesos como recordar, planificar a futuro, pensar en otros e imaginar situaciones posibles. De forma general, a esta se la reconoce como “red predeterminada”.

Según parece, la formación de recuerdos puede ser el encargado de “contrarrestar” el vacío social de las personas. Todo esto ya que, según comentaron los investigadores, las personas con cerebros más solitarios fueron más propensas a la “autoreflexión” y a recordar situaciones sociales. Un detalle que, al parecer, podría ayudarlas a lidiar con la soledad de la actualidad.

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