¿Por qué no retiran las casetas telefónicas Telmex? Esta es la razón que lo impide
La permanencia de las casetas Telmex en las ciudades no es un descuido, sino el resultado de una obligación legal de 1990 que la empresa no puede eludir fácilmente, chocando con la necesidad de espacios públicos más limpios y funcionales.
¿Te has preguntado por qué, en plena era del smartphone, todavía te topas con esas casetas telefónicas Telmex oxidadas y abandonadas? No son solo un adorno nostálgico o un refugio para publicidad. Su persistencia es el resultado de un choque entre una ley antigua, la burocracia moderna y un problema urbano que parece no tener fin.

No es que a Telmex le encante mantener medio millón de artefactos inservibles regados por el país. En realidad, una concesión firmada hace más de tres décadas las condenó a seguir en pie, generando un dilema entre teléfonos públicos obsoletos y el espacio público obstruido. Vamos a desentrañar este misterio urbano.
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El Pacto de los 90: una jaula legal
La razón principal es legal y está escrita en piedra. Cuando se privatizó Telmex en 1990, el acuerdo de concesión incluía una cláusula muy específica: la empresa estaba obligada a “instalar y mantener operando casetas públicas telefónicas”. Peor aún, debía aumentar su número periódicamente.
- Condición 3-5: Esta es la cláusula famosa que hoy es un anacronismo. Ató las manos de la empresa.
- Reguladores en el limbo: Con la desaparición del IFT, el proceso para modificar esta regla se volvió más enredado. Aunque la empresa ha pedido retirarlas por años, no obtenía luz verde.
- Prórrogas y parches: En 2024, solo se logró una prórroga para mantener algunas en zonas sin conectividad, pero no soluciona el grueso del problema.
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Un problema urbano en crecimiento
Más allá del papel, estas cabinas telefónicas se han convertido en un dolor de cabeza para las ciudades.
- Obstruyen la vía pública: Ocupan espacio valioso en banquetas, complicando la movilidad peatonal.
- Focos de contaminación: Se convierten en basureros improvisados, generando malos olores y contaminación visual.
- Riesgo para la salud: En su abandono, pueden acumular fauna nociva y convertirse en un riesgo sanitario.

De Ícono a Estorbo: la lección de la historia
Hubo un tiempo, hace unos 25 años, donde estas casetas eran vitales. Telmex llegó a tener 700,000 y vendía millones de tarjetas. La popularización de los celulares las volvió irrelevantes de la noche a la mañana. Este cambio tecnológico tan brutal dejó atrapada a la infraestructura física por la lentitud de la normativa. Hoy, son monumentos a una tecnología obsoleta, y su retiro masivo, como el que impulsa el Congreso de la CDMX para más de 200,000 estructuras, es una lucha por recuperar el espacio público.
En resumen, las casetas Telmex no se quedan por gusto. Un título de concesión de 1990 las mantiene como rehenes legales, mientras ciudades y ciudadanos lidian con las consecuencias de un problema urbano que clama por una solución definitiva. Es la batalla entre un pacto del pasado y la necesidad de un presente más funcional.