31 Minutos: La historia musical que revolucionó la cultura pop latinoamericana
¿Recuerdas las canciones de 31 Minutos? 🤔 Resulta que su historia musical es un viaje épico de títeres a rockstars. 🎸 De Lollapalooza al Tiny Desk de NPR, te contamos CÓMO este noticiero falso chileno se convirtió en el fenómeno cultural que soundtrackeó a una generación. 🎶
La historia de la música de 31 minutos es un capítulo aparte en la cultura latinoamericana. Lo que comenzó en 2003 como un brillante noticiero paródico chileno para niños, protagonizado por títeres con personalidades únicas, evolucionó hacia un fenómeno musical sin precedentes. No se trató solo de canciones divertidas dentro de un programa; se creó una banda sonora genuina, con letras ingeniosas, géneros que van desde el rock al pop indie, y una identidad tan fuerte que conquistó a un público mucho más allá del infantil.

Esta es la crónica de cómo Julio Triviño, Juan Carlos Bodoque y todo el elenco de Aplaplac pasaron de leer noticias absurdas a colarse en el Lollapalooza, en el Tiny Desk de NPR y en el corazón de millones, incluyendo a una fiel legión de fans en México, donde su exposición en el Museo Franz Mayer y el tributo de artistas como Belanova y Ximena Sariñana certificaron su estatus de icono cultural.
De las noticias a los discos: El nacimiento de un sonido
El programa, creado por Pedro Peirano y Álvaro Díaz, siempre tuvo la música en su ADN. Cada personaje, desde el melancólico Bodoque hasta la energética Mico, tenía su propia voz y estilo. Las canciones no eran meros rellenos; eran extensiones de las historias y reportajes, cargadas de un humor inteligente y una sorprendente profundidad emocional.
Pronto, los álbumes de 31 Minutos comenzaron a venderse como si fueran de una banda convencional, demostrando que su impacto musical era real y tangible.
El salto a la fama masiva: Festivales y reconocimiento
El punto de inflexión que validó toda la historia de la música de 31 minutos llegó cuando saltaron de la pantalla a los escenarios más importantes:
- Lollapalooza Chile (2012): Su presentación fue un hito, probando que podían compartir cartel con las grandes bandas internacionales y robarse el show.
- Festival de Viña del Mar (2013): Bautizado por ellos como “Festival de Triviña”, no solo actuaron, sino que ganaron la Gaviota de Plata, un logro impensable para un “show de títeres”.
- Tiny Desk Concert (2021): Su presentación acústica para NPR fue la consagración definitiva. Adaptar su caótico y festivo sonido a un formato íntimo y sin ensayo previo demostró la calidad musical pura detrás del concepto.

Legado y expansión cultural: Más que un programa
El fenómeno 31 minutos ya no se mide solo en ratings, sino en su huella cultural:
- Giras y shows en vivo: Llenan teatros con espectáculos que son puro rock and roll con hilos.
- Museo 31: Exposiciones itinerantes, como la en el Museo Franz Mayer de la CDMX, que convierten su arte y su historia en una experiencia interactiva.
- Tributos y covers: Artistas consolidados versionan sus canciones, un signo máximo de respeto en la industria. El tributo mexicano es un claro ejemplo.
- Influencia generacional: Para muchos jóvenes entre 18 y 28 años, 31 Minutos es una parte fundamental de su cultura pop, un puente entre la infancia y la adultez con una banda sonora impecable.
La historia de la música de 31 minutos es la prueba de que las ideas genuinas y atrevidas pueden romper cualquier molde. Convirtieron una parodia de un noticiero en un legado musical perdurable, demostrando que el contenido “infantil” puede ser sofisticado, emotivo y masivamente popular.
Su viaje desde el estudio de TV en Chile hasta los escenarios más prestigiosos del mundo no es solo una anécdota curiosa; es el recorrido de un fenómeno que entendió que una buena canción, sin importar quién (o qué) la cante, siempre encontrará su camino al oído y al corazón del público.