5 emociones que has sentido pero no sabías que tenían nombre
¿Alguna vez sentiste algo raro y no supiste cómo explicarlo? Resulta que tiene nombre y no es tan raro como crees. Te contamos 5 emociones que probablemente has experimentado sin saberlo.
A veces pasa. Estás ahí, sintiendo algo muy específico, pero cuando intentas explicarlo te das cuenta de que no hay una palabra para describirlo. No es tristeza, no es alegría, no es nostalgia exactamente. Es algo intermedio, raro, casi personal. Tanto, que alguien decidió ponerle nombre a esas emociones.
Palabras inventadas por psicólogos, poetas o simplemente personas que necesitaban explicar eso que les pasaba. Conocer estos nombres de emociones y sensaciones no solo te ayuda a entenderte mejor, sino que también te da herramientas para identificar lo que sientes y, de paso, sonar interesante en una conversación. Aquí van cinco que probablemente has experimentado sin saber que tenían nombre.
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1.- Etterath: cuando el alivio también duele
¿Terminaste la universidad, entregaste un proyecto gigante o saliste de una relación complicada y esperabas sentirte libre? En lugar de eso, sentiste un vacío raro. Como si extrañaras el estrés, la rutina o incluso el sufrimiento al que ya te habías acostumbrado.
Eso es el etterath. Es esa mezcla de alivio y pérdida que aparece cuando algo difícil finalmente termina. No es que quieras volver a vivirlo, pero parte de ti se había adaptado a esa tensión.
2. Anemoia: nostalgia por lo que no viviste
Ver fotos en blanco y negro de los 50, escuchar música de tus papás o idealizar épocas como los 80 o los 90 sin haberlas conocido. Incluso esa fascinación repentina por el Imperio Romano que muchos hombres desarrollan sin razón aparente. Eso es anemoia.
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No es nostalgia común, porque la nostalgia requiere haber vivido algo. La anemoia es más extraña: es la melancolía por un tiempo que no fue tuyo. Idealizas una época que solo conoces por películas, relatos o estética.
3. Dès Vu: vivir y recordar al mismo tiempo
Seguro conoces el déjà vu, esa sensación de ya haber vivido algo. Pero el dès vu es lo opuesto y quizá más inquietante. Es la conciencia plena de que lo que estás viviendo en este momento, algún día lo recordarás con nostalgia.
Pasa cuando estás en un viaje increíble, en una conversación profunda con alguien o incluso en una tarde común pero perfecta. Y de repente piensas: “esto lo voy a extrañar”. El dès vu te saca del presente para proyectarte en el futuro, recordando algo que todavía estás viviendo. Es agridulce, porque mezcla gratitud con una pequeña tristeza anticipada.
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4. Kerisl: la pena por lo que se perdió para siempre
¿Has sentido una especie de duelo por cosas que desaparecieron y nunca podrás conocer? Lenguas muertas como el etrusco, la Biblioteca de Alejandría quemada, rituales de neandertales que jamás entenderemos. Eso es kerisl.
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No es solo interés histórico. Es una emoción más profunda, casi personal, por todo el conocimiento, las historias y las formas de ver el mundo que se extinguieron antes de que pudiéramos siquiera asomarnos. El kerisl te conecta con la fragilidad de la memoria colectiva y te hace valorar lo poco que realmente sabemos de quienes vinieron antes.
5. Inerrata: cuando el error ya es parte de ti
Cometes un error, te das cuenta, podrías corregirlo, pero decides no hacerlo. No por pereza, sino porque ese error, esa mancha o esa decisión equivocada ya se integró a tu historia. Corregirla sería como negar una parte de ti.
Eso es inerrata. Pasa con tatuajes que ya no te gustan del todo, con frases que dijiste en el momento equivocado pero que terminaron definiendo una etapa, o con decisiones que a la larga resultaron mal, pero sin las cuales no serías quien eres. La inerrata es la aceptación de que lo imperfecto también construye identidad.