Realizar una presentación sencilla, dinámica y que, al mismo tiempo, llame la atención, requiere de ciertas habilidades. Pero también hay que tener en cuenta algunas recomendaciones y conocer las herramientas que te pueden hacer más fácil esta tarea, tanto a nivel académico como a nivel profesional.

¿Cómo hacer una presentación? ¿Qué elementos debemos considerar para realizar una exposición llamativa y convincente?

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A la hora de exponer una presentación, debemos trabajar los aspectos visuales y de contenido de manera conjunta para conseguir un resultado exitoso.

Independientemente de la innegable importancia de practicar la oralidad y la comunicación verbal y no verbal, nuestro trabajo se debe centrar en realizar presentaciones visuales y alejadas de un discurso audiovisual monótono o aburrido.

Cómo hacer una presentación atractiva de manera sencilla

Una buena presentación debe tener como finalidad en todos sus elementos el fomento de la concentración en nuestra exposición, la compresión y el recuerdo.

Hablemos sobre cómo realizar una presentación respecto a sus técnicas de preparación y a su estructuración.

Preparación

Lo primero con lo que debemos ponernos en marcha es con la preparación del contenido de la presentación.

Para preparar el contenido, los esquemas pueden ser de gran ayuda, pero debes considerar qué es lo más importante que debes transmitir, el tiempo que dispones para ello y a quién te diriges.

Es de vital importancia conocer cuál es el nivel de conocimiento de tu audiencia para no aburrir ni cansar.

Estructuración

Partiendo de una idea básica, considera que los oyentes deberán saber responder al final de la presentación el qué y el quién. Lo primero, el qué, para responder sobre el problema o solución que planteas, y lo segundo, el quién, para saber el sujeto o el colectivo implicado.

Estrategia

En segundo lugar, es útil tener clara una estrategia en nuestro discurso, ya que el objetivo es sorprender y mantener la atención del receptor.

¿Cómo vamos a presentar el contenido? Podemos emplear múltiples estrategias que deben partir de la estructuración de la propia información: Indicando ejemplos prácticos, rompiendo con las expectativas del receptor en la presentación del discurso con fórmulas de preguntas-respuestas, presentando datos curiosos o recurriendo a personajes que protagonicen una historia. Relaciona los datos, compara las cifras, presenta testimonios, etc.

La retórica

Explota tus puntos fuertes como orador con técnicas con las que uno se sienta más cómodo. Por ejemplo, lanzando preguntas al público, contando una anécdota o ironía, etc. Aquí lo importante es ser muy claros, mostrar seguridad en nuestros argumentos y explicaciones, así como jugar con distintas intensidades en el tono que empleamos a lo largo de la presentación.

Fuente: Universia


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