¿Tesoro o vestigio? Este es el protocolo correcto para hallazgos arqueológicos
¿La tierra escondió un fragmento de historia frente a ti? Encontrar vestigios arqueológicos es emocionante, pero hay reglas. 📜 Te contamos el protocolo oficial del INAH para que sepas EXACTAMENTE qué hacer (y qué no) en ese momento clave. Porque proteger nuestro pasado es responsabilidad de todos.
Imagina esto: estás en una obra, ayudando en el campo o simplemente paseando, y de repente tu pala o tu pie topa con algo que no es una piedra común. Podría ser una vasija rota, una figurilla o incluso lo que parece una estructura antigua. La emoción de un descubrimiento es única, pero antes de que te gane el impulso de desenterrar tu “tesoro” o sacar mil fotos para Instagram, detente. Existe un protocolo de vestigios arqueológicos oficial y obligatorio en México, y seguirlo no es solo una formalidad: es proteger nuestro patrimonio común y evitar serios problemas legales.
Este protocolo para vestigios arqueológicos establece acciones claras y prohibiciones tajantes. Básicamente, se trata de no alterar el hallazgo, protegerlo y notificar a la única autoridad competente: el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
¿Por qué? Porque cada pieza, en su lugar original, cuenta una historia invaluable que se destruye al moverla. Además, por ley, todos los monumentos arqueológicos son propiedad de la nación.
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El protocolo paso a paso: qué hacer (y qué nO)
Si el descubrimiento ya ocurrió, actúa con cabeza fría y sigue este plan:
1. DETÉN TODO INMEDIATAMENTE
- Para cualquier excavación, construcción o remoción de tierra en la zona.
- Motivo: Minimizar el daño y preservar el contexto arqueológico, que es tan importante como el objeto mismo.
2. NO MANIPULES NI MUEVAS NADA
- Prohibido: Limpiar, extraer, reorganizar o llevarte ningún objeto.
- Prohibidísimo: Publicar fotos manipulando las piezas (como ocurrió en un reciente caso en Oaxaca). Esto promueve el saqueo y dificulta la investigación.
- Motivo: La posición, tierra adherida y materiales circundantes son datos científicos cruciales.
3. PROTEGE EL ÁREA
- Delimita la zona si es posible (con cuerdas, señales) para evitar que otras personas accedan o, peor, se lleven “recuerdos”.
4. NOTIFICA AL INAH AL INSTANTE
- Contacta al Centro INAH más cercano a tu estado. Es tu única llamada necesaria.
- Puedes hacer un reporte básico: descripción, material aparente, cantidad y tomar fotos sin alterar nada, para documentar.
5. COOPERA CON LOS EXPERTOS
- Un equipo de arqueólogos del INAH acudirá a evaluar. Ellos determinarán si es un hallazgo aislado o un sitio importante y tomarán las decisiones profesionales.
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Lo que muchos e preguntan: consideraciones legales clave
- ¿Es mío si lo encontré en mi terreno? NO. La Ley Federal sobre Monumentos es clara: los vestigios arqueológicos son propiedad de la nación. No puedes venderlos, comercializarlos ni heredarlos. Su extracción ilegal es un delito federal con penas de cárcel.
- ¿Pierdo mi propiedad? NO NECESARIAMENTE. Si el hallazgo es en tu terreno, puedes optar por un esquema de registro y custodia temporal con el INAH, pero la propiedad de las piezas siempre será nacional.
- El caso Oaxaca: una lección reciente. A inicios de año, en San Pedro Jaltepetongo, Oaxaca, trabajadores hallaron lo que parecía una tumba prehispánica con muchas piezas. El error: manipularlas y difundir imágenes en redes. El INAH condenó esto, ya que “esas piezas ya están fuera de su contexto”, complicando su estudio y preservación. Ellos recalcan: el lugar debe mantenerse intacto hasta la llegada de los especialistas.
Siguiendo este protocolo de vestigios arqueológicos, pasas de ser un descubridor accidental a un custodio responsable de la historia de México. La próxima vez que alguien pregunte “¿qué hacemos con esto?”, tú ya tendrás la respuesta correcta.