El Arte vs. la IA: por qué 'Frankenstein' de Guillermo Del Toro es un grito de guerra creativo

El Arte vs. la IA: por qué ‘Frankenstein’ de Guillermo Del Toro es un grito de guerra creativo

Guillermo del Toro no solo adapta un clásico; lanza un manifiesto sobre el arte vs. la IA. Su 'Frankenstein' para Netflix, construido sin inteligencia artificial ni pantallas verdes, es un tributo a la artesanía cinematográfica y un rescate de la profesión humana detrás de la cámara.

 ·  agosto 28, 2025
El Arte vs. la IA: por qué ‘Frankenstein’ de Guillermo Del Toro es un grito de guerra creativo

En un mundo digital donde la Inteligencia Artificial promete revolucionarlo todo, el eterno debate entre el arte vs. la IA encuentra un defensor de peso: Guillermo del Toro. El cineasta mexicano, conocido por su devoción por lo manual y lo fantástico, ha transformado su anhelado proyecto de ‘Frankenstein’ en mucho más que una adaptación; es una declaración de principios, un manifiesto tangible sobre la creatividad humana. Frente a la creciente dependencia de algoritmos y simulaciones, Del Toro elige martillos, pintura y yeso, rescatando el valor de la profesión artesanal en el cine y enviando un poderoso mensaje: la verdadera magia no se genera, se construye.

Un set a la antigua usanza: la rebelión contra lo digital

Del Toro ha sido claro y contundente: su “Frankenstein” para Netflix, con un presupuesto de 120 millones de dólares, rechaza por completo las facilidades de la era digital. Durante el rodaje en Toronto y Escocia, el equipo construyó sets completos en 360 grados.

  • Escenarios tangibles: Se erigió desde cero el laboratorio de Victor Frankenstein y el barco ártico donde culmina la historia, permitiendo a los actores sumergirse en un entorno real, no imaginado frente a una pantalla verde.
  • Artisans al poder: La producción priorizó el trabajo de carpinteros, pintores, escenógrafos y artistas de utilería, rescatando oficios cinematográficos que el digital amenaza con hacer obsoletos.
  • Inmersión actoral: Este enfoque artesanal no es un capricho estético, sino una herramienta dirigencial. Para Del Toro, un set físico proporciona una respuesta emocional auténtica que lo digital no puede replicar.

La transformación de Elordi: Maquillaje vs. CGI

El compromiso con lo físico llegó a su punto máximo con la transformación de Jacob Elordi en la Criatura. En lugar de depender de CGI para el monstruo, se optó por un maquillaje prostético exhaustivo.

  • El actor pasaba hasta 10 horas diarias en la silla de maquillaje para lograr el aspecto de un cuerpo ensamblado a partir de cadáveres.
  • Para el movimiento, se inspiró en la danza butoh japonesa, y para la voz, en el canto gutural mongol, buscando una organicidad que un algoritmo no podría calcular.
  • Elordi describió la experiencia como una pérdida completa del sentido del tiempo, una inmersión total en el personaje que solo un proceso tan manual y demandante puede lograr.

El enfoque de Guillermo Del Toro: más allá de un capricho, una filosofía

La decisión de evitar la IA en el cine y lo digital no es nueva en la filmografía de Del Toro, pero con “Frankenstein” se convierte en el centro del proyecto. El director ha criticado abiertamente la inteligencia artificial, calificándola de capaz de crear solo “salvapantallas medianamente atractivos”. Para él, el verdadero peligro no es la IA, sino la “estupidez natural” que legitima su uso indiscriminado en el arte.

Su postura es un firme alegato por la creatividad humana y la autoría, argumentando que el arte generado por IA carece de riesgo, intención y, sobre todo, de la humanidad necesaria para conmover profundamente. Al citar a Hayao Miyazaki, dijo que ese tipo de herramientas son “un insulto a la vida misma”.

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Al rescate de la profesión

“Frankenstein” (que se estrenará en cines selectos en octubre de 2025 y luego en Netflix) es, en esencia, la culminación de un sueño de 30 años para Del Toro y una carta de amor al cine hecho a mano.

Es un recordatorio poderoso de que la esencia del séptimo arte yace en la colaboración humana, la imperfección y el sudor de profesionales dedicados. En la batalla del arte vs. la IA, Del Toro no solo debate; construye, martilla y enyesa su respuesta para que el mundo la vea.