El estrés es una respuesta biológica que acompaña la evolución de nuestra especie y sin él, no hubiera sido posible la supervivencia de los antepasados humanos. Sin embargo, pasar por momentos de alta tensión a lo largo del día puede provocar cambios negativos en el funcionamiento del cerebro.

Resulta imposible medir con precisión el nivel de estrés que experimenta cada persona ante determinadas situaciones, pues depende de un sinfín de consideraciones personales. Mientras alguien puede sentirse estresado por un cambio en la rutina de su trabajo, otra persona podría experimentar justamente lo contrario y relajarse.

X

Sin embargo, cuando éstas aparecen constantemente y la persona se considera incapaz de sobrellevarlas, el cerebro es el órgano que se lleva la peor parte.

Inflamación y trastornos neuropsiquiátricos: las consecuencias de un cerebro estresado

Aunque la relación entre el estrés y la manifestación de enfermedades se conoce desde hace décadas, las evidencias son cada vez más concluyentes sobre el daño que provoca en el cerebro humano el exceso de cortisol. Estas son hormonas liberadas como respuesta a las situaciones de alta tensión.

Según las científicas Carmen Pedraza (Catedrática de Psicobiología) y Margarita Pérez (Profesora de Fisiología y Neurocientífica) de la Universidad de Málaga en un artículo para The Conversation, el estrés provoca principalmente dos procesos perjudiciales en el cerebro: afecta al sistema inmune y reduce la neoplasticidad.

Cuando el estrés es superlativo, el organismo reacciona de la misma forma en que lo hace cuando está presente una infección. El sistema inmune dispara una respuesta que moviliza a las células que combaten infecciones, provocando una inflamación.

Respecto a la neoplasticidad, las científicas explican que se trata de “la capacidad del cerebro para cambiar y adaptarse a nuevas experiencias. Gracias a ella somos capaces de adaptarnos y aprender de las nuevas situaciones, además de hacer frente a circunstancias adversas”. Sin embargo, perdemos esta capacidad adaptativa en presencia del estrés, que “actúa reduciendo la neuroplasticidad. Por tanto, afecta a cómo nos enfrentamos a los problemas”.

Estos cambios a largo plazo, podrían ser los principales causantes de enfermedades como el trastorno de estrés postraumático y la ansiedad.

El estrés también es uno de los principales causantes de una pandemia que avanza sigilosamente. Según Pedraza y Pérez, será la enfermedad más diagnosticada en las próximas décadas: la depresión.

De ahí que encontrar espacio para desconectarse de las obligaciones y dedicar tiempo a actividades placenteras, hacer ejercicio, dormir suficientes horas y convivir con seres queridos más que un pasatiempo, sea una medida de salud mental a tomar en cuenta.

 

Fuente: Muy Interesante


DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here