¿Te has parado a ver cómo un elefante se refresca en pleno calor? Agita esas orejas inmensas como si fueran abanicos. Pues resulta que no es un gesto cualquiera: es un sistema de aire acondicionado de última generación, perfeccionado por millones de años de evolución y que la Arquitectura Sostenible busca emular en las construcciones.
Ahora, imagina poder aplicar ese mismo principio a los edificios. ¿Imaginas un rascacielos que se autorregule como un animal? Suena a ciencia ficción, pero es la última y alucinante frontera de la arquitectura sostenible. La respuesta no está en más tecnología compleja, sino en mirar a la naturaleza. Se llama biomímesis, y está a punto de cambiar cómo construimos todo.
La arquitectura sostenible es una forma de diseñar y construir que busca minimizar el impacto negativo en el medio ambiente. Va mucho más allá de simplemente poner paneles solares; se trata de crear edificios eficientes y saludables que optimicen el uso de recursos como la energía y el agua, utilicen materiales responsables y se integren armoniosamente con su entorno, todo para garantizar el bienestar de las personas sin comprometer el futuro del planeta.
El mayor problema de los edificios son los picos de temperatura. En verano se convierten en hornos y en invierno en neveras, y nosotros encendemos el aire o la calefacción para solucionarlo. Un círculo vicioso que consume una barbaridad de energía.
La solución la tenían los elefantes y las liebres del desierto todo este tiempo. Sus orejas están llenas de una red de vasos sanguíneos que liberan calor corporal de forma supereficiente. Es el sistema de climatización pasiva definitivo: cero consumo energético, máxima eficacia.
Un grupo de científicos de la Universidad de Drexel pensó: “¿Y si le damos al hormigón un sistema circulatorio?”. Y así nació el proyecto. No se trata de hacer edificios más gruesos, sino más inteligentes.
El resultado de su investigación es un material que parece sacado de una película. Le llaman VASCI, que suena a misión espacial, pero es básicamente hormigón con superpoderes.
¿Cómo lo hicieron?
La primera pregunta que nos viene a la cabeza es: “Vale, pero ¿no se romperá el hormigón lleno de agujeros?”. Es el primer pensamiento de cualquiera. Los ingenieros también, por supuesto.
El reto era mantener la resistencia del material. Tras probar varios diseños de canales (en paralelo, en cruz…), descubrieron que un patrón en forma de red de diamante era el ganador. Este diseño distribuye las tensiones de manera inteligente, manteniendo la estructura fuerte mientras permite que el “sistema circulatorio” haga su trabajo. Demostraron que se puede tener fuerza e inteligencia en un mismo material.
Las pruebas con cámaras térmicas lo dejaron claro: las muestras de este hormigón autorregulable mantenían una temperatura mucho más estable y confortable que el hormigón tradicional. Las implicaciones son bestiales:
Esto es innovación en construcción de verdad. No se trata de ponerle una capa verde a lo de siempre, sino de repensar la base misma de los materiales. La arquitectura sostenible ya no es solo plantar un árbol en la azotea; es crear edificios que funcionan como un organismo vivo, en perfecta armonía con su entorno.
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