Desde luego que ahorrar y cuidar del dinero generará que nuestra salud financiera sea óptima, logrando que eventualmente se convierta en la adquisición de bienes, por ejemplo. Sin embargo, existen muchos temas que, a decir verdad, envuelven al asunto del ahorro y la inversión en mitos. Descubre cuáles son los mitos y realidades sobre el ahorro.
Un ahorro sin propósito es como una carrera sin meta… ¡Necesitas una motivación para hacerlo! La sugerencia es que antes de asignar tus ingresos al gasto, pienses en algo que realmente te interese conseguir y le dé sentido a tu ahorro/inversión. Para ello:
El ahorro va asociado al cumplimiento de metas y sueños, no a lo que te vaya sobrando.
El ahorro es sinónimo de disciplina y constancia.
No requieres de muchos recursos, sino de la habilidad para usarlos de manera eficiente y multiplicarlos.
El ahorro no sólo es monetario. Puedes tener más dinero al ahorrar recursos en casa (luz, agua, comida, etc.). Usar tu tiempo y habilidades para generar más ingresos (dando clase, haciendo pasteles, etc.), hacer una venta de garaje de cosas que ya no uses, reciclando ropa, etc.
Asistir a baratas, ventas nocturnas o liquidaciones sin un plan definido de compra, equivale a asignar dinero a algo inespecífico, pues lo que veas y te guste te parecerá de momento práctico o necesario, pero a la larga será una compra sin sentido o de poca utilidad. Sólo son compras con descuento y no un ahorro previamente planeado.
Todos podemos invertir nuestro dinero de manera segura, lo importante antes de hacerlo, es que te informes y asegures que la información con la que cuentas sobre el instrumento y la institución financiera involucrada sea real, confiable y tenga un respaldo legal.
Ahora que ya sabemos cuáles son los mitos y realidades sobre el ahorro, vale la pena saber su diferencia con la inversión. La mayor parte de las personas consideran que ahorrar e invertir es casi lo mismo, que la diferencia son los montos de dinero que se asigna a cada uno de ellos y los rendimientos que dan; sin embargo, la realidad es otra.
1) Para que el ahorro y la inversión cobren sentido, en primer lugar tiene que existir una motivación de por medio. Puedes asignar un fin determinado a esa cantidad que has decidido no gastar, ya sea para:
2) A diferencia de la inversión, el ahorro está más relacionado con la compra de cosas específicas que tenemos en mente adquirir en el corto plazo, así como con la creación de “guardaditos” para cualquier imprevisto. Por lo general, ese dinero lo depositamos en una alcancía, cuenta bancaria, pagaré bancario, CETES directo, tanda o hasta debajo del colchón. Está más relacionado con el consumo.
Por su parte, la inversión tiene una visión de mediano y largo plazo, es decir, va más allá de juntar una cantidad determinada para adquirir algo específico. Su finalidad es depositar el dinero ahorrado en algún instrumento financiero de mayor rendimiento o destinarlo a una actividad definida de la cual voy a esperar ingresos futuros. La idea es que ese dinero, a través de la tasa de interés o las utilidades, genere más dinero
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