La música, además de conocerse como “el lenguaje universal de la humanidad”, parece tener consecuencias muy diversas sobre las personas, razón por la que ha sido objeto de estudio de la ciencia. A continuación te presentamos algunos de los hallazgos sobre los efectos de escuchar música, unos buenos y otros, no tanto.
Diversos estudios señalan que aprender a tocar un instrumento musical es benéfico para la función cerebral a cualquier edad. De acuerdo con una investigación publicada por Universidad de Northwestern, EE.UU., dicha actividad afirma las conexiones neuronales y facilitan un mejor vocabulario, así como la capacidad de lectura.
Además, afianza la noción de que los músicos son capaces de escuchar mejor a otra persona durante una conversación cuando hay ruido de fondo, a diferencia de lo que suele ocurrir con quienes no lo son.
No importa el tipo de música que escuches, incluso si es clásica, cuando se trata de realizar una actividad que requiere concentración, la música produce un impacto negativo sobre nuestro rendimiento.
Así lo afirma una reciente investigación publicada en Applied Cognitive Psychology. Para aumentar nuestro rendimiento es preferible el silencio, especialmente si se trata de estudiar o de escribir un ensayo.
¿Importa el género musical? Investigadores de la Universidad de Brunel afirmaron en el Journal of Sport & Exercise Psychology que ciertos estilos musicales pueden ser beneficiosos a la hora de realizar deporte. Escuchar específicamente rock o pop pueden incentivar una mayor resistencia al ejercicio físico intenso hasta en un 15%.
De acuerdo con una investigación conjunta entre las universidades de California y Arizona, Estados Unidos, el oído izquierdo responde mejor a la música, mientras que el derecho que capta mejor los sonidos del habla. De acuerdo a una de las coautoras, Barbara Cone-Wesson:
“Incluso al nacer, el oído está estructurado para distinguir entre los diferentes tipos de sonidos y enviarlo al lugar correcto en el cerebro”.
La música también puede afectar la dilatación de los vasos sanguíneos y al sistema cardiovascular en general. Michael Miller y compañía de la Universidad de Maryland, explicaron que al escuchar música los vasos sanguíneos aumentan su tamaño en un 26%.
Escuchar música que te resulta estresante, puede contraer los vasos en un 6%; mientras que las canciones de tonalidades graciosas que incitan a la risa permiten una mayor dilatación (19%), y la música relajante expande los vasos en un 11%.
A partir del análisis cerebral de 15 pacientes mediante resonancias magnéticas, la investigadora Yulia Lerner de la Universidad de Tel Aviv aseguró que al cerrar los ojos la música nos genera un efecto emocional mayor.
La doctora pretendió, a través de la música de terror, comprobar si efectivamente la sensación de miedo aumenta con los ojos cerrados mientras que se escucha este género musical. ¿Qué te parece el poder la música?
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