Si alguna vez te has replanteado tu vida, lo que siempre habías querido hacer y no hacías, los hábitos nocivos que te habría gustado abandonar, sabrás que esta temporada los intensifica. Además, esto nos recuerda a la tradicional lista de propósitos de año nuevo, pues es como intentar reiniciarnos con nuevos objetivos o metas. Sin embargo, con los propósitos de año nuevo, solo nos enfocamos en ese año que viene, pero ¿cómo lograr cumplir propósitos de vida?
Sucede que uno de los grandes problemas que se cometen a la hora de plantearnos propósitos es no ser tan realistas. Al respecto el psicólogo y profesor de Comportamientos de Adicción de la Universidad de Nottingham Trent, Mark Griffiths, explica que a esto se le llama “síndrome de la falsa esperanza”. Este síndrome consiste en fijarse expectativas poco realistas en materia de alcance, rapidez o complejidad.
Al ser tan imposibles de conseguir, acaban desmotivando y llevando al abandono de las metas. Para no caer en esto, Griffiths propone algunas claves que harán más sencillo y productivo el proceso:
Es importante que te fijes metas que, aunque sean más pequeñas, puedes puedas asegurarte de que irás cumpliendo poco a poco. Así dividirás un objetivo mayor en pequeños pasos y, según los vayas cumpliendo, sentirás una satisfacción más inmediata y continua que enfocándote únicamente en el largo plazo.
Griffiths recomienda que tu objetivo no sea demasiado global, por ejemplo, “ser una persona saludable”. Desagrégalo y haz las cosas de una en una. Por ejemplo, comienza primero por dejar de fumar; cuando lo hayas logrado, empieza a tener una dieta más saludable; una vez hecho esto, puedes plantearte ir al gimnasio, etcétera.
En línea con la clave anterior, es importante que definas bien tus objetivos, con límites claros sobre en qué consistirán. Por ejemplo, si quieres adelgazar, no pienses que tu objetivo es simplemente “adelgazar”. Fíjate un volumen de kilos más o menos concreto, aunque sea orientativo, así como el periodo de tiempo en el que planeas hacerlo.
Compartir tus propósitos te motivará a comprometerte con ellos y posibilitará que las personas de tu alrededor te brinden su apoyo cuando sientas momentos de flaqueza.
Si estás en un ambiente donde el resto de personas, ya sean tus amigos, tu familia o tu pareja, se comportan del modo al que tú aspiras (por ejemplo, no fuman) o si se comprometen a cumplir con ese mismo propósito igual que tú, os será más sencillo insuflaros motivación unos a otros.
Y recuerda aceptar los momentos de flaqueza. Durante estos procesos, que suelen ser duros, tendemos a fallar de vez en cuando y recaemos en los malos hábitos que queremos dejar atrás. Sin embargo, es muy importante que no te autocastigues por ello, que aceptes que es normal que ocurra y que no abandones el proceso por haber fallado puntualmente en algo. Aprovéchalo para aprender de tus errores.
Fuente: Muy Interesante
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